Augusto Boal

Blog

Arístides Vargas: El Arte de la desintegración

Foto: Klaus Haussmann
El Actor Arístides Vargas Director y dramaturgo ecuatoriano argentino.
56 años.
Fundador, junto a Charo Francés y otros artistas, del Grupo Malayerba, considerado uno de los más importantes de la historia de Iberoamérica.
¿Y usted por qué se fue de su país?
– Yo no me fui, a mí me mataron.
– ¿La policía?
– No, mis vecinos.
– ¿Con un cuchillo?
– Con el silencio. Yo necesitaba sal, ellos me prestaban. Necesitaba azúcar, ellos me la daban. Eran buenas gentes mis vecinos. Ellos no sabían que eran asesinos. Lo descubrieron el día en que vinieron por mí y decidieron hacer silencio. (Nuestra Señora de las Nubes, 1998).
Hijo pródigo y gran re intérprete del teatro político latinoamericano, Arístides Vargas volvió a nacer en Quito tras huir de la dictadura de su país, y dice que un recién nacido de 21 años es necesariamente un monstruo.
Argentino ecuatoriano, pues los países no son sus límites sino sus personas, su dramaturgia de la memoria le ha hecho acreedor a innumerables reconocimientos. El más emocionante, de acuerdo a su compañera Charo Francés, codirectora del Grupo Malayerba, el otorgado en su propio pueblo, cuya sesión de investidura Arístides interrumpió para afirmar que sólo aceptaría la distinción si sus autoridades se comprometían a reconocer también a sus compañeros asesinados y desaparecidos y a aclarar su destino. Charo, que desde el público se había estado mordiendo la lengua ante tanta vacua solemnidad, masculló un emocionado “Bien, mi negro” ‒así lo llaman desde siempre‒, y tras el compromiso del poder, el Negro volvió a sentarse y a sumirse taciturno, como suele, en sus pensamientos y recuerdos.
Por razones de espacio no cuento más (mi admiración y gratitud por este maestro al que considero nuestro Bertolt Brecht ecuatoriano ameritaría un libro), y reduciré mis intervenciones a paréntesis aclaratorios o algún comentario. Hay que leer y oír lo más posible al Negro.
1.- El concepto de Compañía Nacional de Teatro, aún bajo el eufemismo de Elenco Nacional, es un equívoco nacido en el romanticismo. Durante la revolución industrial, un gran sector de artistas no se quiere integrar a la dinámica de la industrialización: artistas plásticos que no quieren ser artistas en serie; gente de teatro que no quiere convertirse en empresas. Y eso, nacido como interrogante del poder de para qué sirve el arte en el surgimiento de los Estados nación, nunca se resolvió. Y nosotros ahora estamos viviendo un retroceso donde se nos plantean cosas, cultural y artísticamente hablando, ya superadas. “Lo nacional”. ¿Cómo es posible que en el Estado ecuatoriano, que se define como plurinacional y pluricultural, el Ministerio de Cultura quiera proponer en el campo de lo teatral una síntesis de lo nacional? Es una contradicción.
En Cuba dijeron: no podemos hacer una Casa de América, que hay en Madrid, sino una Casa de Las Américas. En Ecuador hay varias nacionalidades, por lo tanto no puedes hacer “lo nacional”, que en América Latina es un deseo del mestizaje cultural y una idea del siglo XIX. Sin embargo, te lo dicen como una gran cosa: “¡La Compañía Nacional!” No: compañías nacionales es lo que tendría que hacerse, si fuéramos consecuentes con la política o el discurso del Estado. Ahora bien: eso es imposible. Lo posible y deseable es crear un espacio para las naciones teatrales, es decir: para las teatralidades nacionales. Y punto. Entonces viene Nixon García de Manabí o el Cacho Gallegos de Cuenca o tú mismo desde Guayaquil o quienes sean de Quito, etc., y plantean sus teatralidades, y esa es la Nación, porque es la diferencia.
2.-  Los fondos concursables del mismo Ministerio de Cultura son otra muestra de la falta de una política teatral que respete las diferencias. No es lo mismo un grupo que lleva 35 años de actividad a otro que acaba de formarse, o si trabajas en salas o en la calle, si haces teatro para niños o para adultos, si es un grupo o una compañía. No porque uno sea mejor que otro, sino porque son diferentes, sus intereses y necesidades son diferentes.
En Argentina la gente de teatro demandó crear un fondo donde el movimiento dispusiera de dinero para la creación de salas, fomento de grupos, etc., y el Estado lo asumió. Pero aquí el Estado no tiene idea de qué es una sala independiente ni de cuál es la relación del teatro con la sociedad, porque carece de cualquier tipo de política que integre los procesos creativos a los procesos sociales y le dé un lugar y una interpretación al arte. (No se habla aquí de ese malentendido donde el arte es visto como subsidiario de un discurso o una intención oficial.)
Aquí hay colegas y grupos que por su seriedad y compromiso con la comunidad en donde viven debieran ser apoyados sin pasar por ningún tipo de concurso. Han sido legitimados por el público o porque han hecho escuela, y su existencia no depende del Estado, no porque no lo necesiten, puesto que ya es hora que se los proteja con leyes, subvenciones a sus producciones y estrategias concertadas para apoyar a sus salas independientes y auspiciar al público para que éste tenga cómo comprar una entrada, formas y modos de entender y enfrentar las realidades teatrales con respuestas orgánicas e imaginativas. Y por favor: no exigir a los artistas que vayan a un concurso de mendicantes.
3.- El Estado hoy tiene tal disociación que se ha vuelto un idealista: supuestamente mediante la Ilustración ahora todos vamos a ser por fin maestros y licenciados, cosa que siempre ha estado en el subconsciente del ciudadano ecuatoriano. Tú dejas el carro en la calle y el tipo que te lo cuida te dice: “¡Licenciado!” Eso, que es tomado a broma, éste Estado se lo ha tomado en serio, y cuando yo deje el carro me van a decir: “Licenciado”, y yo voy a contestar: “Licenciado, cuídeme el carro”; “Cómo no licenciado”. Es un absurdo, propio de una obra de Jarry, ni siquiera de Brecht, el país de los licenciados.
Eso responde a un desconocimiento total de la realidad. En Ecuador la inmensa mayoría de la gente de teatro no tiene título. Eso no quiere decir que no haya estudiado, sino que ha estudiado en lugares donde no se dan títulos, porque para hacer arte lo que necesitas es ser un buen artista. Y eso no te lo da un título, sino tu naturaleza y tu práctica sensible. Lo que un título te da es integrarte a una dinámica productiva, y ahí está la inexactitud de la interpretación del rol de la cultura y el arte en esta sociedad, pues la naturaleza y el rol del arte es siempre la des-integración, no la integración.
Cuando tú haces una obra, es porque de alguna manera estás en profundo desacuerdo con algo, estás des-integrado de algo. Desintegración no es algo que destruye, sino que no participa en la formalidad, pero sí en la profundidad del hecho político, porque no se refiere a una desintegración de un cuerpo social, sino a una manera de entender el cuerpo social, al cual no hay sólo dos maneras de entenderlo: blanco o negro. No: hay matices. Y esas diferencias son importantes. Aunque es muy somero lo que estoy diciendo, esa es una profunda diferencia entre el arte que se hace ahora y el que se hacía 30 años: siento que el arte de izquierda hoy es menos integrado a un dogma ideológico y más ligado a un espacio de libertad.
4.- Todos nosotros hemos tenido maestros. Yo no haría lo que estoy haciendo sin haber tomado clases con Enrique Buenaventura (TEC de Cali), Atahualpa del Cioppo (el Galpón de Uruguay) o Santiago García (La Candelaria de Bogotá). No podría haberme constituido como algo. No estamos cuestionando que haya alguien que pueda darte algo, sino que las formas de enseñar son diferentes, que el teatro se transmite de manera muy distinta a las formas en que se transmiten otros conocimientos.
Por otro lado, no quiero sonar soberbio, sino ejemplificar el grado de desconocimiento que hay. Yo no acabé la secundaria, porque teatro en mi época era una carrera intermedia por la que optabas en tercer año, y luego tampoco terminé teatro. Pero hoy doy clases en la Universidad de Bogotá y doy cátedra en la Universidad de Cuyo (Mendoza) y en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid). ¿Cómo voy a tomar clases en el Ecuador, con quién, si yo soy el que las da? Insisto, no es un problema de soberbia intelectual. (No, es un problema de soberbia burocrática de un aparato estatal que pretende hacer tabla rasa de la realidad.)
Aquí te tienes que corresponder con la ley, en lugar de la ley corresponderse con la realidad, lo cual produce un gran desquicio sicológico en la sociedad. Vivimos en el Ecuador, no en Holanda ni en Francia. Pero en cualquier contexto yo me doy cuenta de cuándo los alumnos provienen de la universidad, porque hay un desapego de la realidad, y una focalización en las argucias técnicas. Entonces les hablo de Moliere y su gran contacto con las realidades y su fascinación por observar las conductas y estar metido en ese despelote de la cotidianidad, en esos géneros deleznables del imitar o remedar.
Si tú presentas ahora una cosa de imitación, que puede ser lo más alejado a esa categoría hoy en boga de lo pos dramático, a la gente le encanta. Así, todo lo que nosotros podamos pensar desde la universidad, en el campo del arte, no son más que estrategias para situarte en la realidad, pero no son corrientes artísticas. Como estrategias son válidas, porque son interpretaciones, pero el teatro vive de otra manera. Y muchas veces no es necesario interpretar ni tener un plan. Al plan te lo puedes inventar tú, porque es parte del juego teatral.
5.- Decía Bajtin que el juego teatral se destruye cuando tú te lo crees demasiado o cuando no crees para nada en él. Creo que eso es aplicable a la política.
Hoy hay una ausencia total de intelectualidad. Vivimos en una pereza intelectual muy grande. No existe nadie que genere pensamiento y que reconozca que la política es una instancia histórica, y que las instancias históricas se agotan, y que vendrán otras. Creemos que esto es definitivo, y no, no lo es. No lo es. Sin embargo, el contexto parece obligarnos todo el tiempo a tomar posiciones. Y es ahí donde yo disiento: no, el contexto no tiene derecho a exigir nada.
Todo esto que he hablado es básico de interpretar desde el poder, no desde el arte. Yo soy artista, y no me interesa para nada el poder, porque entiendo que el arte es lo más alejado a él, y no hay cosa más terrible que cuando el artista se convierte en político, fundamentalmente porque pasa a ser un burócrata, y por una consideración básica ‒hay demasiados burócratas y pocos artistas‒ es más necesario un artista.

Secretaria de Direitos Humanos da Presidência da República (SDH/PR) realiza nos dias 26 e 27 de março, o 1º Encontro Nacional dos Centros de Referência em Direitos Humanos, em sua sede, Brasília, DF, que marca o início da execução dos convênios dos Centros Centro de Referencia em Direitos Humanos e a SDH.

Além de proporcionar uma integração entre os conveniados, o evento proporcionará treinamentos no atendimento à população. Para isso, durante a programação serão feitas dinâmicas utilizando o Teatro do Oprimido, ministradas pelo Curinga Geo Britto do Centro de Teatro do Oprimido.

Segue a noticia no site do CTO-RIO

Entre os dias 25 e 29 de abril a cidade de Hortolândia recebe a quarta edição da Feira Paulista de Teatro do Oprimido e Popular. Todas as apresentações teatrais, oficinas, debates e demonstrações de trabalhos são abertas e gratuitas.
A Feira privilegia o intercâmbio de saberes entre artistas e destes com a comunidade que recebe o evento. Em 2012 serão utilizados anfiteatros municipais, pátios escolares e outros espaços públicos da cidade para abrigar as peripécias de aproximadamente 70 artistas.
A Prefeitura de Hortolândia realiza o evento pela segunda vez em parceria com o Gato Coletivo Artístico, grupo de Teatro do Oprimido de São Paulo que recentemente vem se transferindo para o município da região de Campinas.
A programação deste ano promoverá a aproximação dos brasileiros com a arte teatral mexicana. Já está o pesquisador da Universidade Autônoma de Nuevo León David Gómez e os grupos La Chachita Mala e Las Hijas de Safo.
De Ouro Preto, retorna à Feira o grupo Sô Teatral; de São Paulo virão a pesquisadora Carminda Mendes André, da UNESP, os adolescentes do Putz, Isso Vai Dar Merda, a Cia Humbalada e a Cia. Senhor K. A região de Campinas estará representada pela Cia. Fábulas, de Hortolândia.
A programação completa estará disponível no blog www.feirapaulistato.blogspot.com.

Por que Feira Paulista de Teatro do Oprimido e Popular?
O nome escolhido pelos organizadores do encontro é inspirado na I Feira Paulista de Opinião, organizada pelo Teatro Arena em 1968 com a participação de Augusto Boal, criador do Teatro do Oprimido, Oduvaldo Viana Filho e Gianfrancesco Guarnieri, entre outros grandes nomes do teatro brasileiro e de outras artes.

O que é Teatro do Oprimido?
O Teatro do Oprimido é um conjunto de técnicas teatrais sistematizadas pelo teatrólogo brasileiro Augusto Boal desde os anos 1970. Atualmente é praticado em mais de 70 países e tem como fundamento a apropriação dos meios de produção teatral qualquer ser humano. “Todo ser humano é Teatro”, dizia Augusto Boal. Dentre as modalidades do TO estão o Teatro-Fórum, o Teatro Invisível, o Teatro Jornal e as técnicas do Arco-íris do Desejo.

Aqui esta um resumo da homenagem

Saindo do forno a primeira recuperação de audio

*A seguir iremos reproduzir um texto da revista Traulito publicada pela Companhia do Latao de Sao Paulo                
                             Debate entre Iná Camargo Costa e João das Neves

A mesa realizada no Estúdio do Latão no dia 29 de abril de 2010 foi composta por Iná Camargo Costa, pesquisadora de teatro e professora aposentada de Teoria Literária da USP, e João das Neves, dramaturgo, escritor e diretor teatral. Os palestrantes discutiram a experiência do Teatro de Arena, do CPC da UNE, e a formação do Grupo Opinião. Como mediadoras, as atrizes Ana Petta e Helena Albergaria da Companhia do Latão.

NEVES – Eu me lembro da alegria do espetáculo do Boal. É uma coisa que o CPC herdou: uma linha bem-humorada e crítica de abordar o teatro. Um pouco inspirada no espírito do teatro de revista brasileiro, mas com uma profundidade muito maior.A mais-valia também tinha a mesma irreverência. Naquela época, o Arena tinha uma linha ainda muito dramática. A Revolução na América do Sul A mais-valiasão realmente fundadoras do teatro épico no Brasil. Nessa época, eu inclusive cheguei a dirigir uma versão de Revolução na América do Sul em cima de um caminhão que nós tínhamos.

(…)

INÁ – Quero ilustrar com um exemplo. Porque é muito complicado falar em avanço e recuo no plano da configuração da obra de arte. Mas recuo intelectual, isso sim é um fato, já demos até alguns exemplos. Eu acho, por exemplo, que o Show Opiniãoé simplesmente impensável fora do horizonte da experiência do agitprop. Tem muita coisa de agitprop falando dentro do Show Opinião. Que eu saiba, ninguém tratou do assunto até hoje. Ninguém relaciona a experiência do Show Opinião com a experiência do agitprop. Portanto, a crítica convencional ao Show Opinião não tem sentido. Um show como o Opinião, se penado fora do equipamento teórico que o teatro épico disponibiliza é simplesmente incompreensível. O que, aliás, aconteceu na recepção crítica. Todo mundo dizia: “Ah! É um show! A Nara canta isso, canta aquilo!” E a crítica não produziu uma visão de conjunto do Show Opinião, que é um espetáculo épico de primeira ordem, um espetáculo que veio da experiência do CPC. Palco limpo, os três em cena, e uns dois ou três músicos ajudando no ritmo. Isto é oShow Opinião. Não tem um elemento dito de cenografia. É um espetáculo épico porque é narrativo: são histórias, análises e depoimentos sobre situações, de vários tipos inclusive. Uma coisa impressionante.”

Segue abaixo o link para a entrevista completa:

http://www.traulito.com.br/?p=808

Basta clicar para ler Programa CIM

Tivemos a primeira conversa com Cecília Boal sobre o destino do acervo de Augusto Boal em 2011. Discutimos a possibilidade da UFRJ acolhê-lo e, para isso, assumimos o compromisso de que o acervo teria vida pública e serviria para estimular estudos e debates sobre sua obra. Em poucas horas, Cecília Boal e eu nos reunimos o Reitor, Carlos Levi e o ex-Reitor e Coordenador do Fórum de Ciência e Cultura, Aloísio Teixeira, para traçarmos um plano de ação, pois já contávamos com o apoio imediato do então Ministro da Educação, Fernando Haddad (apoio este confirmado pelo novo ministro, Aloísio Mercadante).
Nesse encontro surgiu o projeto do Centro Interuniversitário de Memória e Documentação. A primeira frase de Cecília deu o tom da conversa: “Nós, herdeiros de importantes nomes que se destacaram neste país, sofremos muito com as dificuldades para mantermos um acervo que é importante para a cultura brasileira”. Acolhida imediatamente, a proposta se transformou num projeto que é uma importante iniciativa para a preservação da memória cultural de nosso país. Docentes de dois programas de Pós-Graduação da Faculdade de Letras abraçaram a idéia, além de contarmos com o apoio especializado de técnicos do Sistema de Bibliotecas da UFRJ e da Casa da Ciência. O projeto tem a cara de Augusto Boal: amplo, coletivo e plural, assim como foi a sua trajetória artística e política. Acho que ele ficaria muito feliz em saber que a dificuldade de manter o seu acervo deu origem a uma proposta que irá atender a tantos outros acervos que carecem de espaço público adequado para a sua proteção. Laçaremos a proposta dia 16 de março, dia do aniversário de Boal, e temos certeza que muitas unidades da UFRJ e de outras universidades do Rio de Janeiro irão, assim como nós, abraçar essa proposta.



    Não há postagens no momento!